1. La palabra Hebrea ‘anah (aw-naw’) transmite la idea de mirar hacia abajo, deprimirse literal o figuradamente.

2. La humillación de uno mismo ante Dios se espera de los hombres, y así se presenta en la Escritura como un gran tema.

Éxodo 10:3 Entonces vinieron Moisés y Aarón a Faraón, y le dijeron: Jehová el Dios de los hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí? Deja ir a mi pueblo, para que me sirva.

Jeremías 13:18  Di al rey y a la reina: Humillaos, sentaos en tierra; porque la corona de vuestra gloria ha caído de vuestras cabezas.

Santiago 4:10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

1 Pedro 5:6 Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.

3. La Generación del Éxodo fue conducida por Dios a través del desierto para humillar al pueblo y probarles para efectos de aprobación. Las generaciones posteriores recordarían esa terrible experiencia como parte de la conciencia nacional.

Deuteronomio 8:2 Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos.

Nota especial.

Cinco Razones Para la Humillación Divina

Para humillar a la gente (Deuteronomio 8:2)

Para probar a las personas con el propósito de aprobación (Deuteronomio 8:2)

Para dar a conocer el corazón (Deuteronomio 8:2)

Para discernir la obediencia al evangelio o no (Deuteronomio 8:2)

Para hacer bien a un pueblo en su tiempo (Deuteronomio 8:1)

4. El Señor condujo a Israel a través del desierto y sustentó al pueblo con maná para hacerle bien a la nación en su debido tiempo.

Deuteronomio 8:16 Que te sustentó con maná en el desierto, comida que tus padres no habían conocido, afligiéndote y probándote, para a la postre hacerte bien.

5. El concepto de la virtud de la humildad puede convertirse en instrumento de vicio cuando es practicado por los impíos. Los Hijos de Belial quieren humillar a otros con fines pecaminosos.

Jueces 19:24 He aquí mi hija virgen, y la concubina de él; yo os las sacaré ahora; humilladlas y haced con ellas como os parezca, y no hagáis a este hombre cosa tan infame.

6. Dios ha prometido bendecir a la nación que se humille ante Él siempre que oren y busquen su rostro, y se tornen de sus malos caminos.

2 Crónicas 7:14 Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.

7. Un corazón tierno que no está endurecido a la verdad espiritual producirá una actitud humilde hacia Dios resultando en el evangelio del arrepentimiento y la oración.

2 Crónicas 34:27  Y tu corazón se conmovió, y te humillaste delante de Dios al oír sus palabras sobre este lugar y sobre sus moradores, y te humillaste delante de mí, y rasgaste tus vestidos y lloraste en mi presencia, yo también te he oído, dice Jehová.

8. El Señor tendrá misericordia y salvará a la persona humilde.

Job 22:29 Cuando fueren abatidos, dirás tú: Enaltecimiento habrá; Y Dios salvará al humilde de ojos.

Nota especial.

Andrew Murray dijo: “El hombre humilde no siente celos ni envidia. Puede alabar a Dios cuando otros son preferidos y bendecidos antes que él. Puede soportar escuchar elogios de otros mientras que él está olvidado porque… ha recibido el espíritu de Jesús, quien no se complació a sí mismo y no buscó su propio honor. Por tanto, el que se reviste del Señor Jesucristo ha puesto en su corazón compasión, benignidad, mansedumbre, paciencia y humildad.”

M.R. De Haan solía decir: “La humildad es algo por lo que debemos orar constantemente, pero nunca dar gracias a Dios por tenerla”.

9. Dios no olvidará la súplica devota de los humildes.

Salmos 10:17 El deseo de los humildes oíste, oh Jehová; Tú dispones su corazón, y haces atento tu oído.

10. Los humildes se regocijan en la grandeza del Señor.

Salmos 34:2 En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.

Nota especial.

Se cuenta la historia del famoso inventor Samuel Morse, a quien una vez le preguntaron si alguna vez se encontró con situaciones en las que no sabía qué hacer. Morse respondió: “Más de una vez, y cada vez que no podía ver claramente mi camino, me arrodillaba y oraba a Dios por luz y comprensión.” Morse recibió muchos honores por su invención del telégrafo, pero se sintió indigno: “He hecho una valiosa aplicación de electricidad no porque yo era superior a los demás hombres sino únicamente porque Dios, que lo quiso para la humanidad, debe revelárselo a alguien y Él se complació en revelármelo a mí”.

11. El hombre que es humilde buscará a Dios y vivirá, no sólo por un tiempo, sino por la eternidad.

Salmos 69:32 Lo verán los oprimidos, y se gozarán. Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.

12. La humildad evangélica no es sólo hacia Dios, sino también hacia el hombre.

Proverbios 6:3 Haz esto ahora, hijo mío, y líbrate, ya que has caído en la mano de tu prójimo; Ve, humíllate, y asegúrate de tu amigo.

Nota especial.

Un hombre verdaderamente humilde es difícil de encontrar, sin embargo, Dios se deleita en honrar a esas personas desinteresadas. Booker T. Washington, el renombrado educador negro, fue un destacado ejemplo de esta verdad. Poco después de asumir la presidencia del Instituto Tuskegee en Alabama, fue caminando en una sección exclusiva de la ciudad cuando fue detenido por una mujer blanca rica. Como no conocía de vista al famoso Sr. Washington, le preguntó si le gustaría ganar unos pocos dólares cortando leña para ella.

Como no tenía asuntos urgentes en este momento, el profesor Washington sonrió, se subió las mangas y procedió a hacer la humilde tarea que ella le había pedido. Cuando terminó, llevó los leños a la casa y los apiló junto a la chimenea. Una niña pequeña lo reconoció y luego reveló su identidad a la señora.

A la mañana siguiente, la mujer avergonzada fue a ver al Sr. Washington en su oficina en el Instituto y se disculpó profusamente. “Está perfectamente bien, señora”, respondió. “De vez en cuando disfruto un poco de trabajo manual. Además, siempre es un placer hacer algo para un amigo.” Ella estrechó su mano cálidamente y le aseguró que su manso y amable actitud había hecho que él y su trabajo se hicieran querer por su corazón. No mucho tiempo después ella le mostró admiración al persuadir a algunos conocidos adinerados para que se unieran a ella en la donación de miles de dólares al Instituto Tuskegee.

13. La humildad debe preceder al honor.

Proverbios 15:33 El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la honra precede la humildad.

14. El orgulloso mira con desprecio a los demás. Es el hombre que habla despectivamente sobre los que le rodean. Se exalta a sí mismo a expensas de los demás. El construye su felicidad en la infelicidad de los que le rodean. Por eso, al hombre orgulloso no le gusta compartir el crédito o la gloria. Por estos hechos, es mejor estar con los humildes.

Proverbios 16:19 Mejor es humillar el espíritu con los humildes que repartir despojos con los soberbios.

15. La riqueza, el honor y la vida llegarán a la persona humilde y temerosa del Señor.

Proverbios 22:4 Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová.

16. Toda virtud da otros buenos frutos. El espíritu de los humildes será defendido o sostenido por

honra personal.

Proverbios 29:23 La soberbia del hombre le abate; Pero al humilde de espíritu sustenta la honra.

17. La persona autosuficiente no tiene necesidad de Dios y por eso no desea tener comunión con Él. Por el contrario, al Señor le agrada habitar con una persona que está contrita por el pecado, y una que lleva un espíritu humilde. Dios animará el corazón de tal persona.

Isaías 57:15 Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados.

18. En el reino de los cielos, es el humilde el que es honrado.

Mateo 18:4 Así que, cualquiera que se humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.

19. La defensa de la teología de la autoestima es contraria al reino de los cielos.

Mateo 23:12 Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.

20. Pablo sirvió al Señor con humildad.

Hechos 20:19 Sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos.

21. La falta de humildad evangélica se manifiesta en actos de no arrepentimiento.

2 Corintios 12:21 Que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido.

22. Porque Satanás es un falsificador, hay una falsa humildad que debe ser entendida y

rechazada.

Colosenses 2:18-23 Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal, y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos tales como: No manejes, ni gustes, ni aun toques (en conformidad a mandamientos y doctrinas de hombres), cosas que todas se destruyen con el uso? Tales cosas tienen a la verdad cierta reputación de sabiduría en culto voluntario, en humildad y en duro trato del cuerpo; pero no tienen valor alguno contra los apetitos de la carne.

23. Dios dará más gracia, gracia abundante a los humildes.

Santiago 4:6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

24. La vida del Cristiano debe caracterizarse por la humildad.

1 Pedro 5:5 Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.